lunes 24 de mayo de 2010

RENÉE


Renée Dunan nació en Avignon en 1892 y probablemente murió allí también, aunque no se sabe con exactitud en qué año, puede que en 1936. Ella misma se encargó de borrar sus huellas tras una lista interminable de seudónimos: Monsieur Steinthal (quizás parodiando a Sthendal), Ethel Mac Singh, Luce Borromée, Laure Héron, Marcelle la Pompe, e incluso como alguien de su propia familia, Georges Dunan.

Hija de un industrial, criada en un convento y amiradora del marqués de Sade, Renée estaba llamada a consumir su vida más cerca de la provocación que de la sumisión esperada para una mujer de su condición en los albores del siglo XX.

No me resulta difícil imaginarla caminando con paso rápido por las calles de París o sentada a la mesa de un nebuloso tugurio bebiendo ásperos licores. Renée compartió, además, escenario literario con André Breton, Louis Aragon o Paul Eluard en aquellos años de efervescencia creativa y provocadora que hoy reposan en los cementerios del saber bajo el nombre de Vanguardias.

Época de bulliciosa locura creativa, de transgresión artística, en la que dadaístas y surrealistas proclamaron la necesidad de liberar al hombre de sus ataduras morales, estéticas y lingüísticas. Con ese propósito liberador, Renée Dunan, no dudó en hacerse abanderada de la transgresión que suponía romper los cánones morales de la sociedad de su época. Escribió su famoso catálogo de los Prix d'amour (traducido aquí: CLIC) donde pretendía cuestionar los valores, restricciones y convenciones que amordazaban el lenguaje.

Fue una de las primeras mujeres que publicó textos eróticos, pero además escribió novelas, relatos policíacos, poemas, ficción científica, historia y crítica literaria. Colaboró con revistas socialistas y anarquistas, publicó en periódicos al lado de conocidos intelectuales como Max Jacob o Artaud.

Pacifista, escritora prolífica, vigorosa y combativa, cuyas huellas se pierden, como las de tantas mujeres intelectuales o artistas, en los oscuros pasillos del pasado. La mujer ha sido objeto e inspiración del arte y en muchas ocasiones ha empuñado la pluma, el pincel o el arco. Aunque también en muchas ocasiones, los libros de historia lo hayan olvidado.

CLIC

3 Tienen algo que decir:

El transcriptor dijo...

Interesante autora, sin duda, y en una época difícil y, tal vez por ello, plena y variada de artistas con cosas que decir.

¿Y algún texto de ella para cuándo?

Lula Fortune dijo...

Pues lo tienes en el enlace que puse a mi otro blog. Allí tienes traducido el catálogo de Prix d'amour.
Un saludo.

Fernando dijo...

Combativa hasta el punto de resistirse al olvido, gracias a otras combativas como tú.
Ya soy un poquito menos ignorante, con esta ampliación de datos.