jueves, 1 de noviembre de 2012

MAURO

Mauro es una de esas personas que parece transitar por la tierra como una pluma: de forma ligera, imperceptible. Nada llama la atención en sus ademanes, en su físico, en su forma de vestir y de comportarse. Tiene 17 años y llegó hace un mes de Cuba. Cuando me mira desde sus ojos negros, negrísimos y enormes es como si se abriera un mar oscuro y doloroso que no alcanzo a descifrar del todo. En realidad, Mauro sólo abre esos agujeros negros que lo comunican con el mundo y aprieta los labios impotente. No he logrado arrancarle una palabra. Le pregunto por los deberes, le pregunto si sabe en qué aula tenemos clase, le pregunto por qué no tiene libro, le pregunto qué le sucede, si está bien, si necesita algo y él me responde siempre con su mirada acuosa y nocturna. He intentado averiguar algo entre sus compañeros, pero todos se encogen de hombros con desgana. Nadie le conoce, acaba de llegar y es tímido.
Hace poco supe, por una compatriota suya, que Mauro no quería venir a España. Una reagrupación familiar lo trajo a él, a su hermana y a su madre con apenas lo puesto. En la Habana quedaron todos sus amigos, su novia, los atardeceres del Malecón y algo cálido y dulce que no sabe expresar. Su padre ahora está en el paro. De los cuatrocientos euros que recibe de ayuda, doscientos cincuenta van a parar al alquiler de la casa. Una casa linda, con habitaciones, con puertas, acogedora.
Ayer lo encontré, perdido, como siempre, en la oscuridad de su silencio. Lo llevé a la biblioteca y se dejó arrastrar, manso y triste. Le enseñé los libros, las películas, los ordenadores, las revistas, los cómics... Creí que no había entendido nada, que los sonidos resonaban en su cabeza como una música incomprensible. Pero me equivocaba. Mauro abrió su ojos excesivos y musitó a duras penas: Gracias.
Nadie, nadie se merece que la miseria le arranque el don de la palabra.
Un abrazo, mi querida Lula, de tu viejo profesor
Lucas Tanner

7 comentarios:

MK dijo...

La compasión en su verdadero amplitud de significado,la generosidad, la complicidad..que Mauro encuentre a gente como tú en su nueva vida.

Francesc Cornadó dijo...

Es la levedad. La que nos habla Kundera o mejor Italo Calvino.
Salud
Francesc Cornadó

David dijo...

Jo! Hoy acabó de ver una película...El profesor... Todo drama tras drama... Y no me ha emocionado la mitad de lo que lo ha hecho tu entrada.
Un saludo.

Marcos Callau dijo...

Un texto precioso. Saludos.

Il Cavaliere dijo...

No estaría mal que el profesor Tanner se decidiera a publicar un libro. Me encanta su forma de escribir. Me pone melancólico...me trae recuerdos de alguien muy querido a quien hace mucho tiempo que no le digo lo mucho que echo de menos.

¿Se lo dirás si le ves?


Un beso Lulita

Anónimo dijo...
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Lula Fortune dijo...

MK: ...que Mauro encuentre una nueva vida. Besos.

FRANCESC: la insoportable levedad de algunas existencias, invisibles para la mayoría de las personas. Un abrazo.

DAVID: pues eso me halaga y me sonroja. Nada como la vida misma para emocionarse. Un beso.

MARCOS: gracias a ti. Un saludo.

CAVALIERE: descuida, se lo diré, aunque no la veo mucho últimamente. Un beso enorme.