martes, 28 de enero de 2014

¿TE GUSTA CONDUCIR?


No puede hacer grandes viajes, no tiene airbag, ni GPS, ni ABS, ni nada que no suene a mecánica elemental. El suyo no es el mundo de las siglas sofisticadas sino el de las palancas, manivelas, enganches, pitorros... No podría aparecer jamás en una de esas sinuosas carreteras de montaña trepando con ligereza a la cumbre del más fuerte, ni levantando polvareda en el Cañón del Colorado, ni siquiera podría deslizarse en la asepsia de los decorados futuristas con el que nos agasaja la publicidad más tentadora.
Su territorio es más pequeño y humilde. Sale disparado en los semáforos y es capaz de acomodarse en el hueco de un contenedor o en el espacio muerto entre dos portales o en la esquina desaprovechada de una gran avenida. Le cuestan un poco las pendientes y llega siempre resoplando a la puerta de mi trabajo. Ha sobrevivido a varios temporales y a un muro de piedra que se derrumbó sobre él mientras dormía a la intemperie de un puerto de mar.
Es tan viejo que, como le pasa a los objetos de su edad, ha empezado a parecerse a un ser humano. Me mira todas las mañanas desde la oscuridad del fondo del garaje, aliviado de verme llegar con puntualidad. Tararea canciones de los ochenta en los semáforos y no puede evitar una sonrisa cuando le lleno el depósito. Sé que se entristece si me paro en el escaparate de algún concesionario, aunque nunca me dice nada. Espera en silencio, seguro de que llegaré y consume su tiempo añorando, como yo, traspasar el túnel del invierno para desentumecerse en playas prometedoras, al abrigo de las dunas. 
Acaba de cumplir 27 años y ha pasado la ITV sin asomo de debilidad. Es un auténtico Seat Marbella GLX.

7 comentarios:

Il Cavaliere dijo...

Me encantó de tal manera que a punto estuve de derramar una lagrimilla. Es un coche de verdad y no los que llevan airbag GPS, ABS.... ah!... la jodida obsolescencia programada...por eso dura y dura..... Un último modelo frio e impersonal jamás tendrá sentimientos ni lo sentirás como de tu propia familia.
Parezco gallego hablando pero no, sigo siendo el mismo cretino bocachancla de siempre.
Se te echa de menos desde el frio norte.


Te mando muchos besos Lulita

Marcos Callau dijo...

Precioso, Lula. Tanto cariño despiertan los coches familiares con los que hemos convivido horas de viaje y nos han llevado a vivir momentos inolvidables, que los personificamos hasta tal punto que parecen un miembro más de nuestra familia. Yo tuve este sentimiento con el viejo Opel Rékord de mi abuelo, al que dediqué un relato. Imagino perfectamente lo que este Marbella significa para ti. Por cierto, es muy majo y sí que podemos inturi esa mirada que describes. Larga vida al Seat Marbella!

Licantropunk dijo...

¡Enhorabuena! Al coche, en primer lugar. Sí, debes ir a los concesionarios, plantarlo delante y soltar una sonora carcajada. Seguro que al vendedor de obsolescencia programada no le hace ninguna gracia tu Marbella.
Saludos.

David dijo...

Pues conducir no me gusta mucho, la verdad, pero te pego una cosa de una vieja entrada de la que me he acordado al leer la tuya:

Mi tío tenía un Renault Gordini(...)
El coche era bastante viejo incluso ya en aquellos años, pero funcionaba perfectamente y nunca dio problemas durante los trayectos. Tal vez porque mi tío, que había sido mecánico de aviones y en su jubilación ejercía de mecánico para los amigos, lo mantenía siempre a punto.

A mí me encantaba aquel coche. ¿Por qué?

Para empezar porque en él viajaba la persona que más quería (y otras dos a las que también quería mucho) y se podía cantar, hablar, comer bocadillos, jugar...
Los trayectos en aquel coche nunca eran aburridos. Si viajábamos de Vitoria a Valencia, pasábamos por Cariñena para comprar moscatel, que bebíamos dentro del coche. Y al contrario que en el coche de mis padres, los bocadillos se podían comer dentro del automóvil, no se paraba y se tenía que salir fuera para no llenar el coche de migas.

Así que como comprenderéis, para mí nunca hubo mejor vehículo que aquel viejo Gordini. Supongo que no hace falta decirlo, pero el valor del vehículo no residía en cuántos kilómetros por hora alcanzaba, su marca, o su diseño...


Lo mismo, vamos.

Ah! Felicidades al "Marbella"

Un saludito.

Lula Fortune dijo...

Hola CAVALIERE, me alego de saber de ti y me alegra que te haya gustado el Lulamóvil. Yo también te echo de menos.

MARCOS: si es que es verdad, los coches de antes tenían vida propia o al menos se contagiaban de la nuestra. Un beso.

LICANTRO: pues sí, a más de uno no le dede hacer gracia la mecánica elemental del Marbella. Pues que se j... fastidie! Besos.

DAVID: Ah, el Gordini, ese si que tenía glamour. Un saludo.

Blue dijo...

¡Qué maravilla! La verdad es que esos coches en los que todo era mecánica, mientras hay repuestos y gente que los sepa reparar no se terminan nunca.

Larga vida a tu coche, jaja.

Besos.

Eduardo Baamonde dijo...

No sólo sale disparado en los semáforos, sino que es capaz de saltarlos, incluso dos consecutivos, cuando huele el jamón pata negra y la caldereta de cordero. Doy fe. No lo abandones, él nunca lo haría.