Aunque hace ya algún tiempo que no voy a Nápoles, los
napolitanos representan para mí una categoría de personas que me son, en concreto e ideológicamente, simpáticas. De hecho, no han
cambiado. Han permanecido como los mismos napolitanos de toda la historia. Y
esto, para mí, es muy importante, aunque sé que puedo resultar sospechoso de
las cosas más terribles por decir esto (…).
Pero qué se le va a hacer, prefiero la pobreza de los napolitanos al bienestar de la República italiana, prefiero la ignorancia de los napolitanos a las escuelas de la República italiana, prefiero las escenas, aunque sean un poco naturalistas, a las que se puede asistir en los bajos fondos, a las escenas de la televisión de la República italiana (…). Considero, incluso la estafa, como un intercambio de sabiduría. Un día me di cuenta de que un napolitano, en una efusión de afecto, me estaba robando la cartera, se lo hice notar y nuestro afecto aumentó.
En Nápoles te roban la maleta pero lo hacen con el corazón.
Pier Paolo Passolini (Traducción Lula Fortune)
1 comentario:
Non ho parole.
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