miércoles, 13 de enero de 2010

THE BAND WAGON

Posiblemente Melodías de Broadway (1955), título por el que se tradujo esta película y que dio lugar a no pocas confusiones, sea uno de los  musicales más brillantes de la historia del cine. Algunos expertos incluso lo colocan por delante de Singing in the rain, opinión que no comparto en absoluto, como ya sabéis. 
Tanto uno como otro presentan un esquema clásico en el que el espectador asiste a las dificultades y entresijos del  montaje de un espectáculo musical, con alguna que otra intriga amorosa de por medio, culminando con el éxito indiscutible. Si el mundo del cine era el ambiente presentado en Cantando bajo la lluvia, el montaje de una obra teatral de Broadway lo será de The Band Wagon, que constituye, eso sí, el último gran clásico que reproduce este esquema argumental.
En él veremos a un bailarín en declive (Fred Astaire, en un papel no muy alejado de la realidad) que se traslada a New York en busca de un hueco en las producciones teatrales, amparado por dos amigos, escritores de éxito. En la primera escena, subastan un sombrero de copa y un bastón, que nadie quiere, en clara alusión a Flyng down to Rio y al pasado glorioso de Fred. Para la obra contarán con la presencia de una reputada bailarina de ballet clásico (Cyd Charisse, también muy cercana a sus orígenes reales) y con un polifacético empresario teatral, empeñado en darle un giro trágico al libreto original. La obra, que no gusta demasiado a los bailarines, fracasa estrepitosamente y en un intento desesperado por salvarla, inician una gira por el país, reconvirtiendo todos los números hasta llegar al triunfo absoluto y apoteósico en New York.
Es cierto que los musicales requieren de una especial complicidad del público al aceptar determinadas convenciones, como que arranquen a bailar o cantar en medio de una conversación. Convenciones no mayores que las que aceptamos al tragarnos cualquier saga interestelar o vampírica o convenciones que aceptamos sin rechistar en el teatro clásico. Lo verdaderamente interesante de estas películas es entender los números musicales como parte de la narración, en la que se sustituye el código de la palabra hablada por música o danza.

En Dancing in the dark , uno de los famosísimos números (el favorito de Cyd en toda su carrera) vemos a los dos protagonistas, que hasta hora se llevaban como el perro y el gato, en una especie de tregua. Pasean por el parque, atraviesan un baile y poco a poco vemos como ambos bajan la guardia en favor de algo que los une y que está por encima de sus diferencias, la danza: tímidos pasos independientes de cada bailarín, pasos acompasados pero sin tocarse, leves roces encadenados y compenetración absoluta mientras el maravilloso vestido blanco de ella los envuelve como en una nube. Magia pura. Y el que no levite viendo esto, es que no tiene corazón: CLIC

Otro de los números que hicieron famoso este film es Triplets, una de las interpretaciones musicales más complejas y memorables de la historia. Los actores cantan y bailan de rodillas, simulando ser bebés y ¡manteniendo casi un plano fijo! :

The Girl Hunt es un número brillante, con un baile rompedor que se arriesga e innova los esquemas coreográficos del momento, además de contar con la aparición estelar de una mujer más espectacular que conozco. A quién no le gustaría emerger del fondo de un tugurio, como Cyd Charisse, enfundada en un insípido abrigo gris para de pronto... CLIC

En fin, una auténtica gozada de principio a fin. Si a pesar de todo sigo teniendo a este musical en el número dos de mi lista personal, no es por la calidad de sus números, ni por el más que probado virtuosismo de sus bailarines, ni por las excepcionales partituras de Arthur Schwartz y Howart Dietz, ni por la magistral producción del ya mítico Arthur Freed, sino por una cuestión absolutamente personal: Fred Astaire me parece una lombriz. Un lechuguino relamido del que resulta casi imposible creerse que pueda enamorar a una real hembra como Cyd Charisse. 
Aunque si un hombre puede llevarte al cielo en volandas como hace él con sus bailes, supongo que poco importa el aspecto que tenga. That's entertainment CLIC

7 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Cada vez me gustan más los musicales, -los detestaba- gracias a tus "clics"

Muy divertida y apetecible, intentaré descarg...digo buscarla por la videoteca...

David dijo...

Pues para mí, comparte podio con Cantando bajo la lluvia. El mismo equipo al guión (que se autoparodia y se "presenta" como matrimonio en la peli), la genial parodia de Jack Buchanan vete a saber si de Welles o Ferrer ( este último salía en una peli, actuaba en una obra de teatro, y dirigía otra al mismo tiempo (ja,ja).. Tal vez parodia de los dos.
Las puyas a Fred, como vieja gloria.. A pesar de ser una lombriz hace que te "enamores" de él en esta película...
Esa interpretación a lo Brando (ja,ja). Ese sentido del humor en el que se ríe de sí mismo. Hay que tener valor para hacer eso. Pero claro, al final "Es un chico excelente"..
Y bueno, hay tantas cosas en esta película: el limpiabotas que era un limpiabotas auténtico y se marca un dueto sensacional; las estrellas sufriendo ( y de verdad) por el arte en un número tan cómico como el de Triplets. Los diálogos, los bailes, la coreografía de Michael Kidd en la parodia de Mike Hammer, la música, y la maravillosa dirección de Minnelli... Esta película es una de los grandes entre cualquier género. Tal vez no por delante de Singing, pero sí al lado de..., en mi opinión. Las dos son igual de disfrutables.
No es de extrañar que Michael Jackson la homenajeara mucho años después. Un saludo.

carrascus dijo...

Joé... Lula, ¿las tías podéis poner las piernas como la Cyd Charisse, o eso es photoshop...?

Lula Fortune dijo...

FB: ¡¡¡UNO!!!! Un converso... por fin. Besos.

WIKI-DAVID: no sé por qué veo que a ti no tengo que convencerte jajajaja. Besos.

CARRASCUS: ...y más...

Fernando dijo...

En películas como éstas presto toda mi complicidad y lo que haga falta.
Contienen talento divino.
La magia de esa música y esos bailes inyectan ganas de vivir, de crear, de amar... Y crean adicción.
Y comparto la opinión: no hay, y me atrevería a decir que ni habrá, nada como Cantando bajo la lluvia.

Scotty dijo...

Hola! llego a tu blog a través de amigos comunes como David y Cowley. Me encanta!. El musical es de mis géneros preferidos. Cyd Charisse era una diosa. De vez en cuando entro a YuTube a verla en los números de la sensacional Party Girl. Échales un vistazo si no los has visto.

Saludos cordiales. Ya me tienes en "Seguidores".

Nos leemos.

lula Fortune dijo...

FERNANDO: un besito. Además de por Gene Kelly, quizás también hay una mayor intensidad en el ritmo narrativo que contagia de esas ganas de vivir que mencionas. Sin desmerecer a ésta que nos ocupa, claro, pero "Cantando..." siempre será la number one en mi corazón.

SCOTTY: pues sé bienvenido y allá me voy a curiosear en tu casa. Un saludo.