jueves, 8 de septiembre de 2011

ESCAPADA 3:¿VENEZIA?


Costó un poco encontrarla, enterrada en los escombros de una tarde de agosto. Los andamios polvorientos cubrían gran parte de la piazza de S. Marco. Los envases de pizza, servilletas, plásticos, botellas vacías, sembraban el suelo mientras la orquesta del caffè Florian seguía tocando un patético vals. En sus terrazas, acosadas por palomas hambrientas, algunas parejas de edad, aireaban trajes de verano pasados de moda.
Las góndolas hacían cola en un oscuro canal como esperando que un semáforo invisible les diese el permiso de lanzarse al turbulento paseo por las aguas. A bordo, familias de hindúes con sari y deportivos, grupos de japonesas excéntricas... gondoleros tatuados exhibiendo sus potentes brazos de halconero para ayudar a subir o bajar.
El Ponte dei Suspiri desaparecía convertido en un decorado, un adorno pintoresco de valla publicitaria y en el Gran Canal se oían músicas napolitanas sepultando la voz de los guías turísticos.

Al atardecer, como una cortesana vieja, cansada de ofrecer el espectáculo de su decadencia, Venezia regresa a casa. Reposa en silenciosos campos anónimos, se desliza con sigilo por sottoportegos desiertos, recobra el pulso humilde de la vida, se detiene a recibir la brisa de alguna soñada arboleda, renace en la frescura de un canal olvidado.
Venezia nos aturde con su podredumbre de siglos, nos revela el secreto sumergido en la penúltima copa de spritz, mientras la muchedumbre se apresura hacia el Ponte delle Guglie en busca del último vaporetto de la tarde.

Y vuelve a ser, única, inmortal, hermosa, inverosímil, un delirio de la razón que no podría imaginar un lugar semejante ni en sus más perfectos sueños.

4 comentarios:

Il Cavaliere dijo...

Y tengo un carro de fotos en esos mismo lugares. Por cierto, las tuyas son fantásticas.

Una petarda me contó recientemente que Venecia era una mierda. Cuanta ignorancia hay en este jodido mundo.

Besitos

Anónimo dijo...

eu aínda estou mergullada nesa delirante lagoa, tarda moito en pasar o efecto venecia, non sei eu se aínda me terán que internar en San Servolo por roubarlle tanto sabor...oes Lu, ese gondoleiro xa o teño eu tamén nun par de fotos e na misma postura, e ata non sei se será un que se chamaba Tiziano (eu pensaba "coma o pintor" e el dicíalle a un turista "¡¡¡como pavarotti") e que lles timou unha boa presa de euros a uns mexicanos. En cando xunte algúns maravedises marcho outra vez ¡vivedío!

Francesc Cornadó dijo...

A pesar de turistas, servilletas de papel y carteles publicitarios, Venezia es una maravilla, se concentran en sus campi, en sus sotoporteggi una cantidad de obras de arte, de historia y de vida ingentes, ninguna ciudad se le asemeja en belleza. Cada año voy a Venezia y no me he cansado nunca de repetir y repetir.
Salud
Francesc Cornadó

Lula Fortune dijo...

Besos a los tres... sí, es imposible marcharse de Venezia...