miércoles, 22 de septiembre de 2010

EN DEFENSA PROPIA

Jodido viejito de ojos tristes...

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

4 comentarios:

David dijo...

Prefiero defender la alegría a defender la casa de mi padre (aunque aquel también está bien como tal) Pero es que siempre he sido más de: o compartirla...o lo importante es quienes están dentro y lo que hay dentro.. no si fue de mi padre o de mi tío..Rollo personal, olvídalo.
Muy bueno el poema.

Ana Bande dijo...

tomo nota. Bico Lu!

Carmen dijo...

¿Sabes que lo conocí??? Estuve un día en su casa... y efectivamente tenía ya una mirada triste. Mejor sus palabras.
Besos

El futuro bloguero dijo...

Ufff, ahí me has dado