jueves, 9 de julio de 2009

LISBETH

Acabo de tragar, todavía lo siento en el esófago, la segunda entrega de Larsson, y creo que esperaré un tiempo antes de zamparme la tercera. Soy de digestiones lentas.
Resulta difícil hablar de un libro sobre el que prácticamente se ha dicho todo. Es como hablar de Michael Jackson.
Ejércitos de seguidores se lanzan en plancha sobre las torretas de ladrillos larssianos que erigen los libreros en el lugar más visible del garito.
Ejércitos de detractores, muchos de los cuales se vanaglorian de no haber caído en sus garras, machacan y escupen sobre la saga nórdica.
Supongo que unos y otros tienen su parte de razón.

No me gusta cómo escribe Larsson y no creo que sea un defecto de la traducción. Su estilo es pobre, ramplón, repetitivo, además de empeñarse en darnos el nombre del modelo y número de serie de Ikea de cada mueble en el que ponen sus reales posaderas los protagonistas.
La trama logra engancharte, no lo negaré -más la primera que la segunda- pero para llegar al meollo hay que ser un auténtico corredor de fondo: debes meterte entre pecho y espalda, nada menos que unas 200 páginas antes de llegar  a algo interesante. ¡200 páginas! en las que no dejas de preguntarte dónde empieza lo bueno. Luego dicen que se lee poco.
Me imagino que  la muerte prematura de su autor y la falta de una revisión sosegada y posterior poda, son la causa de que tantos árboles no te dejen ver el bosque.

Pero si algo se le debe conceder a Larsson es el mérito de haber dado a luz  uno de los personajes más rabiosamente atractivos de los últimos tiempos. Más aún, cuando reluce con brillo propio entre una masa de figurantes prototípicos y previsibles (no soporto a la desenvuelta y liberal directora de la revista Millenium, Erika Berger... aggggg).

Lisbeth Salander es una mujer diminuta y fiera, tatuada hasta las trancas y horadada de piercings. Brusca en las maneras, parca en las palabras y poco dada a efusiones afectivas. Bisexual, amante de las motos, del heavy metal y boxeadora aficionada.
Nada de lo que dicen los papeles oficiales se acerca a una mínima verdad sobre ella. Aunque sean precisamente las falsedades que tejen su expediente las que le proporcionen la cobertura perfecta para intentar vivir en paz.
Diagnosticada como una sicótica violenta y con cierto retraso mental debido a su negativa a contestar los test siquiátricos, Lisbeth posee una memoria fotográfica, un talento natural para las matemáticas y para la informática lo que la convierten en una hacker sin contrincante.
Sus dotes de investigadora minuciosa, perspicaz y precavida pueden transmutarse en una violencia salvaje cuando se siente agredida. 
Lisbeth nunca llora, nunca pide ayuda, sobrevive con un instinto animal que la aleja de todo ciudadano bien pensante. Se ha curtido en el maltrato, el abuso, la injusticia, el ensañamiento de un Estado al que ha decidido renunciar. Es una outsider con derecho propio, una mujer contracorriente en un mundo de hombres violentos y brutales.
Me gusta Lisbeth Salander.

12 comentarios:

Jah Work dijo...

Tengo ganas de leer al señor Larsson a ver si me engancha o lo dejo a la semana! Ya me lo ha dicho más de uno que hasta que no has leído un buen trozo no te engancha...pues será cuestión de no perder la paciencia!

Tiene buena pinta esta Lisbeth!!!

Saludos!

Raúl dijo...

Yo debo de ser de los pocos que todavía no se ha "enfrentado" a este sueco. Tampoco tengo muchas ganas, esa es la verdad.

atikus dijo...

Me estoy terminando la biografia de John ford que son 600 paginitas, cuando lo consiga (es que lo leo en el metro, entre estación y estacion, porque en veranito se sale mucho por las noches y no se lee) me pondre con la segunda parte que me la dejaron mis hermanas, la semana pasada, la tercera ya veremos ...creo que la mujer tiene manuscritos de una cuarta o parte de una cuarta y que quizas ella misma la complete, la pasta es la pasta y seguro que se vende estupendamente, esto es como el Harry poter.

A mi me gusta, sin extasiarme, y sobretodo es que esto es como las serier de los 80, que todos hablan de ello y si no lo lees te quedas como marginado jeje!!

Besitos tatuados

xabipop dijo...

Yo voy por la tercera entrega y la verdad es que ya tengo ganas de cambiar de chip.

Un poco en la línea de atikus la trilogía tiene el mérito de "engancharte" aunque pronto descubres que no estas ante el libro de tu vida.

Pero dejémomonos de demonizar Millenium por el mero hecho de ser un Best Seller. ¿Qué pasa, que cuando un producto se convierte en carne de masas pierde calidad? o ¿a lo mejor es que no es tan güay porque lo leen los que hasta ahora no leían ni a tiros?. Hay algo que no entiendo: ¿Lo importante no es que la gente lea?

Por un momento me ha parecido estar hablando sobre "El código Da Vinci", que por cierto me gustó.

El futuro bloguero dijo...

Cuando mi amigo LATERAL ZURDO terminaba la segunda parte, le pregunté...

Nacho, qué tal el Larsson. Vale la pena? Es que no quiero leer un libro porque lo lea todo el mundo...

Leetelo, me dijo, está bien, y así empecé.

El primer libro me gustó bastante, y el segundo me ha costado un poco más, pero ahí ando, casi terminandolo.

Literatura, literatura, pues como que no es para tanto... pero me entretiene. Y también me gusta la Lisbeth, aunque creo que el mundo, afortunadamente, no es un mundo de hombres violentos y brutales. Al menos mi mundo... no es así.

Besito

Lula Fortune dijo...

JAH WORK: desde luego que paciencia mucha, porque a mí los ladrillos, de entrada, me acojonan, pero Lisbeth Salander no te decepcionará.
Bicos y tatuajes.

RAÜL: supongo que el mundo no será mejor ni peor después de Larsson. Lo de "enfrentarse"a su lectura dependerá del grado de aburrimiento varaniego del que dispongas, de si te gusta la novela negra nórdica etc. No es imprescindible, pero pasarás un buen rato.
Bicos y ladrillos.

ATIKUS: ya veo, so golfo, que dedicas tu tiempo a otras cosas menos "literarias" jeje. Yo de ti, pasaría directamente a la tercera, dicen que es la mejor. Y los dioses nos libren de la cuarta parte, no sé qué más le puede pasar a la sufrida Lisbeth.
¿600 páginas de biografía? ¡Están locos estos romanos!
Besitos míos y de Eva.

XABIPOP: es verdad, la gente que no lee ni el periódico, se mete entre pecho espalda cada tocho impresionante. Desde luego si la gente lee, bienvenido sea Larsson y Rowling o quien haga falta.
Entretener, entretiene, pero yo también acabé con un poco de sobredosis nórdica y le estoy cogiendo una manía a Ikea... jajajajaja.
Bicos y edredones .

FB; desde luego que mi mundo tampoco está lleno de hombres brutales y violento. Afortunadamente.
Me refería al mundo de Lisbeth.
Y no voy a destriparte la segunda parte, jeje, aunque podría.
Besitos de Eva y míos. Hoy nos hemos hecho una foto comiendo una tarta de chocolate, especialmente para ti.

Diarios de Rayuela dijo...

Leí la primera parte.
En un suspiro.
Me decía: "a este libro le sobran doscientas páginas y no está bien escrito". Y, pese a mis reparos, me engullí el tocho en nada.
Algo tendrá, me temo.
Algo y Salander (yo también me quedé enganchado del personaje).
Ma femme se ha engullido ya los tres. Siempre me recuerda que es menos exquisita que yo.
Me da que se lo pasa mucho mejor siendo así.
Lee sin remordimientos.
También ama a Salander.
Habrá que verla en cine. O no.
Quizás pierda magia.
Ya decidiremos.
Un abrazo.

carrascus dijo...

Pues debo reconocer que yo soy de los que no se los ha leído. Y no es porque tenga nada en contra desde el principio. El problema es que hay tantísimas cosas apetecibles que leer... y de éstas, gente de confianza para la cosa de la lectura, me han hablado tanto bien como mal, y como son unos tochos enormes... me da una perezaaaaa ponerme a ello.

Aunque supongo que alguna vez caerán... o no... vete a saber...

coco dijo...

A mí también me gusta. Y en la peli, la encarna un pedazo de actriz.

koolauleproso dijo...

Coincido en que el libro es flojucho (mal escrito, pesado en último extremo...) pero el personaje de Lisbeth excepcional.
Una novela, a la que, efectivamente, le sobran muchas páginas, pero escrita con una innegable habilidad para enganchar al lector.

Yo, que empecé leyendo la segunda parte, pasé luego a la primera, "tocho" que leí entero, hasta quedar "saturado" de las aventuras de estos suecos, hasta el punto de no tener ya ninguna curiosidad por la tercera.

Desde luego, como literatura sueca de evasión, me quedo con el maestro de la novela negra, Henning Mankell

Licantropunk dijo...

Abandoné la segunda entrega a las 150 páginas. Con la primera logre aguantar ese hiper prólogo de calentamiento (apareció una buena novela) pero en la segunda me fue imposible: no veía la necesidad de tanto relleno (de silicona, incluso) que no llegaba/llevaba a ninguna parte. Empacho de Salander grijander.
Saludos.

nancicomansi dijo...

AY...a mi cuando me machacan mucho con un libro,tipo "la catedral del mar", "El código...", me echa para atrás, mira, pero no se a "qué" debido éste me parecía diferente, una excepción a la que iba a rendirme pronto, pero si dices que hasta la página 200 no acaba de funcionar....
De un tiempo a esta parte perdí bastante la paciencia con la lectura, si no me satisface pronto, abandono que no me gusta perder el tiempo...asi que no se bien que hacer...Mhmmm....