
Enviarei máis cartas desde Lavigny.
Moitos bicos
Palmiro



Érase una vez un músico callejero que, como todos los músicos callejeros, llevaba un agujero en el corazón casi tan grande como el de su guitarra.


Vaya por delante mi declarada admiración por míster Allen y ese exquisito collar de perlas que es su filmografía. Perlas engarzadas, sin duda, con un talento excepcional.

UN PARTO





Riva gli Schiavoni

Vista (a la derecha) del Campiello del Remer: Gran Canal
Podría hablar de tardes de lluvia y risas, de impermeables frikis, de todos los tiramisús devorados.


Pero creo que ya ha sido suficiente.
Porque Venecia es una enorme anaconda que te estruja hasta quitarte el aliento. Un monstruo diabólico de mil tentáculos que te arrastra hacia el fondo de calles oscuras y canales misteriosos.
Te atrae con íntimas palabras y promesas envenenadas porque necesita el tributo de un ser hipnotizado por sus silencios de agua estancada.

Y cuando crees que has conseguido el premio de lo desconocido, que eres el único ser sobre la tierra en el claustro de s. Pietro Maggiore... caes herido de muerte para siempre.
Venezia dejará que tu cuerpo escape en el tren de la tarde, pero tú serás un espíritu sin descanso, vagando eternamente por sus canales y mirando a los gatos frente a frente.
Piazza S. Marco
El encargado del atrezzo cubre las góndolas con lonas azules y el último operario va levantando las butacas y barriendo de entre ellas programas de mano, entradas de museo, scontrinos de pizza al taglio, vasos de plástico...


Sólo los Vu'cumprà? (¿quieres comprar?) esperan entre bambalinas las migajas del pastel.
Se cierra el Gran Decorado hasta la próxima función.

Grupos de africanos con sus mercancías de bolsos falsos esperando que cierren los comercios
para ofrecer su producto a buen precio.





Comisaría de Guido Brunetti, personaje de las novelas de Donna Leon





Chiesa di S. Barnaba

Chiesa degli Armeni

Fachada de la casa en la que nació Tintoretto

Claustros abandonados, animales perdidos en solemnes arquitecturas o simplemente canales umbríos donde sentarse con los pies colgando a oír el ruido del agua chapotear con parsimonia contra las paredes mohosas.

Claustro della Chiesa di S. Pietro
Entrada a la Scuola di S. Rocco


