domingo, 15 de abril de 2012

ESTOCOLMO POR FUERA



Palacio Real al fondo


Greta Garbo


Gatan significa calle


El Ayuntamiento al anochecer


La mejor vista del Gamla Stan desde el Museo de fotografía


Velero


Strindberg bajo la luna


Wifi en la terraza del Södra Teatern


Isla


Curva


Simetría sueca


Bajo el sol de abril


La foto más repetida


Atardeciendo en Söfo


Siempre Julio


Buena temperatura


De vuelta a Axelsberg

viernes, 13 de abril de 2012

GAMLA STAN


Hace mucho frío. Un aire demoledor se apodera del cuerpo y paraliza los músculos. No sé por qué me gusta tanto esta ciudad complicada y gris.
Gamla Stan, el barrio antiguo, silencioso y fascinante, está situado en una de las decenas de islas sobre las que se asienta Estocolmo. Por todas partes aparecen plazuelas encantadoras, callecitas estrechas y empinadas, fachadas coloreadas y árboles pelados que se alzan hasta cielo






Anochece, pero Gamla Stan se resiste a desparecer bajo las sombras. La luz es plana, gris, sin apenas una leve graduación que te permita adivinar en qué momento del día te encuentras. No acaba de hacerse de noche. Mucho después de ponerse el sol, el cielo aparece azul y resplandeciente. Sigo vagabundeando, soñando quizás con la calidez que se adivina detrás de algunos escaparates, detrás de algunas ventanas que muestran sin reparo la intimidad de sus moradores.









Esta noche mis pasos terminan en el Glydene Freden, un pequeño restaurante de leyenda. Me reconforta el calor que se siente nada más entrar y con el que llevo soñando toda la tarde de vagabundeo gélido. Apenas un susurro llega de las mesas ocupadas en el primer salón. Penumbra, velas y un barman italiano -Paolo- sirve una cerveza mientras preparan mi mesa. Dicen que en este local, los miembros de la Academia sueca suelen reunirse para cenar y que entre plato y plato, copa y copa, van saliendo los nombres de los afortunados merecedores del Nobel.





Paso mis ojos por estas paredes mudas, intentando descubrir algún signo, algún misterio, alguna huella, alguna olvidada conspiración, algún mensaje escondido bajo el impenetrable silencio de la noche.
Ha oscurecido por fin cuando salgo a la calle. Nieva con una delicadeza de cuento y sonrío.

domingo, 8 de abril de 2012

PRIMERAS IMPRESIONES


Nieva. Copos diminutos me reciben en el aeropuerto de Arlanda. Es de noche. Todo está oscuro y el taxi se desliza silencioso por autopistas silenciosas. La casa tiene un aire sobrio y confortable. Huele a lavandería, a cereales, a algo indescifrable que me habla de otro país: hace calor, el suelo es de madera, las paredes son blancas, no hay cortinas, los edredones son inmensos y la nevera está llena de salsas desconocidas.
Escucho a Billie Holiday mientras algunos copos se arremolinan en torno a la farola que ilumina la calle. Todavía se ve algún transeúnte en la oscuridad. Aquí dentro resulta difícil recordar el frío gélido que soplaba hacía unos instantes. Conecto internet y me entero de que es el aniversario de la muerte de Wilder. La voz de Billie sigue susurrando por dentro en la calidez de la noche. En todas las ventanas de los edificios colindantes brilla una tenue luz.

Podría estar aquí o en cualquier otro sitio. Estocolmo se convierte de pronto en una ciudad de cualquier parte. Una ciudad hermosa y hostil, difícil y práctica, silenciosa y alegre a la vez.
Un extraño lugar por descubrir.

jueves, 29 de marzo de 2012

NORTE

Regresar al lugar de dónde nunca fui.
Pasear por calles que nunca me llevaron a ningún sitio.
Reconocer, acaso, la calidez de lo inesperado.
No seáis demasiado buenos en mi ausencia.

lunes, 19 de marzo de 2012

KAREN


La baronesa, que pesa como una pluma y es tan frágil como un puñado de conchas, recibe a sus visitantes en un salón amplio y resplandeciente, salpicado de perros dormidos y calentado por una chimenea y una estufa de porcelana; en el salón, como creación imponente surgida de uno de sus propios cuentos góticos, está sentada ella, cubierta de peludas pieles de lobo y tweeds británicos, con botas de piel, medias de lana en sus piernas, delgadas como los muslos de un hortelano, y frágiles bufandas color lila rodeando su redondo cuello, que un anillo sería capaz de abarcar. El tiempo ha refinado a esta leyenda que ha vivido las aventuras de un hombre con nervios de acero: ha matado leones que embestían y búfalos enfurecidos, ha trabajado en una granja africana, ha sobrevolado el Kilimanjaro en los primeros aviones, ha curado a los masai. El tiempo la ha reducido a una esencia, igual que una uva se convierte en pasa o una rosa en perfume (...).


Su aceptación de la edad y sus consecuencias no es estoicamente definitiva. Se entrometen notas de sana esperanza: "Quiero terminar un libro, quiero ver la frutas del verano próximo, volver a Roma (...) "¿Por qué soy tan débil?" pregunta, tirando de sus bufandas lila con su mano morena y huesuda, y la pregunta, acompañada por las campanadas del reloj de la repisa de la chimenea, invita al huésped a que se retire para que la baronesa pueda dormitar en un diván junto al fuego.


Cuando el visitante se va, es posible que le den un ejemplar de su libro favorito, el hermoso Lejos de África. Un recuerdo que lleva la dedicatoria "Je repondrai, Karen Blixen".
- Je repondrai -explica, de pie en la puerta, mientras, como despedida, ofrece la mejilla para que se la besen-, yo responderé, un hermoso lema. Lo tomé prestado de la familia Finch-Hatton. Me gusta porque creo que todos tenemos una respuesta en nosotros.
Su respuesta ha sido sí a la vida, una afirmación de la que se hace eco su arte con un eco que despertará nuevos ecos.
Truman Capote

domingo, 18 de marzo de 2012

COMPOSTELA

En Compostela estamos
moitos xa para sempre derrotados.

Los domingos tienen algo de claudicación, de pastoso aburrimiento que se encharca en tardes infinitas y frías. De niña, las tardes del domingo sonaban a locutor de radio, olían a penumbra mortecina y estufa de butano. Años después, en aquella Compostela cutre de mis años de estudiante, la tardes dominicales se convertían en una espera sin rumbo, un vagabundeo inclemente por soportales y callejas mojadas.
Soltaban a los locos de Conxo, paseaban las parejas formales venidas de las aldeas, los soldados de permiso voceaban delante de los monumentos llenando el silencio con su acento del sur, extraño, lejano. Alguna mujer enlutada corría hacia el rosario de la tarde y el café Derby se llenaba de viejas pintadas como monas y dentadura postiza.

Recuerdo hoy aquellas estampas de provincia, dignas del mejor relato fantástico, mientras recorro nuevamente la rúa del Villar atiborrada de tiendas de souvenirs y orfebrería de diseño. Dejo atrás el Paraíso Perdido (¿alguien puede imaginar un nombre más literario para un bar?) y esquivo los goterones helados que se precipitan desde algún tejado ruinoso. Me sigue sorprendiendo, después de tanto tiempo, el sonido violento de las campanadas, la silueta impertérrita de la catedral flotando en un mar de piedra y ese tétrico abrazo de humedad que se apodera del cuerpo en cada esquina.
Compostela guardará siempre para mí el misterio y la belleza de la derrota.

viernes, 16 de marzo de 2012

AY, ASUNCIÓN

La Comandancia... auténtico sonido miñoto.
Talento, buen humor, luna menguante, nostalgia... y mi amigo JC.
BUEN FIN DE SEMANA

domingo, 4 de marzo de 2012

ARRABALES



La Banlieue de Paris (1954)
Fotografías de Robert Doisneau. Texto: Blaise Cendrars.